1.
En la San Andrew’s Church hay una foto. La vamos a llamar 1889.
En un primer plano, grupo de marroquíes en un descampado. Cargan sus pesadas chilabas de lana. Miran al fondo de la imagen, a una iglesia de patas de hierro, de hoja-lata, de ciencia ficción.
Ante la contemplación de ciertas imágenes es inevitable cuestionarse, inconscientemente, acerca de la existencia. Eso dice por ejemplo Barthes. Imágenes como las que tiene esta iglesia, en las que aparece gente que-está-ahora-mismo-muerta. El asombro ante el asombro de estos, un espacio de reflexión íntima, “donde es inevitable sopesar la vida, la muerte, la inexorable extinción de las generaciones”.
2.
Nuestra película puede que empiece con unas imágenes en las que aparece gente que-ya-está-muerta. En el archivo de la Filmoteca de Madrid hay las siguientes:
#Tropas españolas entrando en Chefchaouen en 1925. Desfilan en un primer plano mirando a cámara. Una composición pensada, cerrada.
Al fondo, un niño observa curioso la procesión sentado en la repisa de su casa.
De la misma guerra:
#Rostros de soldados españoles esperando en el puerto de Melilla.
#Rostros de soldados marroquís del ejército español en el destacamento de Dar Drius.
Parecen estar todos aturdidos por la cámara, cuyo sonido se escucha en esta imagen muda. Ni unos ni otros entienden nada, comparten la misma derrota ante el tiempo. Todos ellos están muertos. Por lo que nos interesan para nuestra película.
3.
Les acanthes es un cuadro en proceso, un cuadro chantier. Realizado por Matisse en Tánger en 1912 es, como nuestra película, un intento, un ensayo, una pregunta, ¿qué es una imagen?
Aún así no creer en el mito. Muchos acantos tienen las hojas rizadas y espinosas, los de Matisse no. El pasado no es el mito. El mito es la ruina, el mito es el tiempo, un presente continuo. El mito son esos demonios que siguen muriendo para alimentar a la gran familia.
En nuestra película, personajes que sean demonios. Personajes avocados a la distancia en su encuentro con lo real. Condenados a otro espacio, condenados a otra escena perdida entre la percepción y la conciencia. Condenados al ideal, al sueño.
En nuestra película unos personajes hacen una película. Tienen al ideal como única esperanza, como único peligro: Esta ciudad no existe.
Es una provincia personal, una sede de resistencia.

En Tánger hay hoteles que son mitos. En ellos, alguien “estaba de paso”.
El hotel de la foto es sin embargo anónimo. Pertenece al mito pero, afortunadamente, nadie lo sabe. Se llama Las Mimosas. Es un espacio bonito, y el cine consiste en poner en relación rostros bonitos, tiempo encendido, y espacios bonitos, tiempo incendiado.
4.
El Afuera existe, y la Otredad es un planteamiento filosófico que suena a palabrota. Podría ser un sinónimo perfecto para la palabra excremento. Un marroquí tradujo un día en un libro la palabra marroquí baisara por la francesa soupe de fabes. Otredad.
Said Mesfioui Ben Salem es también de aquí, y va a ser uno de los protagonistas de nuestra película. No es un actor, Said es únicamente nuestro amigo. Vive enfrente a la American School of Tangier, en el barrio de Sueni, creada en 1950 por Omar Pound 6 años antes del final de la Zona Internacional. En las bibliografías de las clases de literatura siguen figurando las recomendaciones de Ezra Pound, padre de Omar Pound. Incluimos dos fotos de Said, una en la anónima calle donde vive, otra con la escuela como fondo. Si enseñáramos solamente la primera foto…


…no seríamos conscientes del espacio que la circunda. Este no pertenece al mito. ¿Existiría pues? Como somos víctimas del mito de las minúsculas, nuestra voluntad primera sería acercarnos más a la siguiente:
5.
Corroborar un mito o cualquiera de nuestros ideales, darle forma concreta, es sin duda un verdadero alivio. Si no cometemos la torpeza de creer que existe. Y esta ciudad, repetimos, no existe. Y el que se supone que ama la vida, ¿por qué se pierde en el infinito?
Nuestra película tendrá también un poco de ficción, que viene a ser los mismo que hacer un poco el idiota. Lo subrayaremos: ahora-jugamos-a-hacer-el-idiota. Es por lo tanto fantástico que los actores de Marruecos sean tan mediocres, tan teatrales, tan anticinematográficos. La ingenuidad es la energía más grande que hay en el mundo y nuestra película, es un intercambio de pegatinas.
¿Qué es más peligroso: un cínico, un relativista o un romántico?


6.
Nuestra película comenzará con una escena de niños curiosos, los chavales del taller de cine DaoByed. Filman un hormiguero. A pocos metros, un avión despega del aeropuerto Ibn Batouta. Allí Tánger es Mamma Roma.
El otro día proyectamos nuestras filmaciones de la puerta de la Casbah.
En estas imágenes vemos como la gente entra y sale de la Casbah. Nos gusta observar en el tiempo este espacio, porque lo poseemos. Dominio simbólico que se establece entre los que miran y los mirados indiscretamente. Palabras con connotaciones de caza y de captura empiezan a formar parte de nuestro vocabulario.
Daobyed es una experiencia de antropología compartida que se está desarrollando en Darna: http//:daobyed.wordpress.com
Oliver Laxe (texte et photographies)
Tanger, 2008

Photographies : Oliver Laxe